viernes, 14 de agosto de 2009

LA SEMILLA Y EL SEMBRADOR



La vida en toda su bondad es una maravillosa escuela, en la que te vas formando, en la que te vas moldeando. Y eres como una semilla que a veces es rasgada y herida por la azada del sembrador, que es mojada por la lluvia, y quemada por el sol. La semilla que en lugar de sentirse maltratada y herida visualiza en todo este proceso, la mano del sembrador. Aquel que conoce su interior, su potencial, aquel que sabe como la ha de sembrar y de cultivar. Aquel que quiere sólo lo mejor para ella; aquel que sabe como dará mejor fruto. Es cuando la semilla se convence del amor del sembrador, de su cuidado y de su afán, que va nutriéndose, haciéndose más fuerte, más saludable y es cuando comienza a germinar. Luego de germinar, se hace amiga del sol, de la lluvia y todo a su alrededor, y aún pese al calor y a las inclemencias del tiempo, decide ser; llegar a florecer en todo su esplendor, sacando de su interior lo mejor que cultivó el sembrador y dando los mejores frutos de la cosecha. Porque sabe que un día cuando era aún pequeñita, un sembrador creyó en su potencial, la amó y la cuidó. Ahora el momento ha llegado, y es su responsabilidad y su mayor felicidad llegar a dar lo mejor de sí...... recordando que todo comenzó con una semilla.......... y el amor de un sembrador.

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