martes, 11 de octubre de 2011

LOS HIJOS NO TE ESCUCHAN, TE OBSERVAN ...

Cuando pensabas que no te veía, te ví
pegar mi primer dibujo al refrigerador, e inmediatamente quise pintar
otro.

Cuando pensabas que no te veía, te vi
arreglar y disponer de todo en nuestra casa para que fuese agradable
vivir, pendiente de detalles, y entendí que las pequeñas cosas son las
cosas especiales de la vida.

Cuando pensabas que no te veía, te
escuché pedirle a Dios y supe que existía un Dios al que le podría yo
hablar y en quien confiar.

Cuando pensabas que no te veía, te vi
preocuparte por tus amigos sanos y enfermos y aprendí que todos
debemos ayudarnos y cuidarnos unos a otros.

Cuando pensabas que no te veía, te vi
dar tu tiempo y dinero para ayudar a personas que no tienen nada y
aprendí que aquellos que tienen algo deben compartirlo con quienes no
tienen.

Cuando pensabas que no te veía, te sentí
darme un beso por la noche y me sentí amado y seguro.

Cuando pensabas que no te veía, te vi
atender la casa y a todos los que vivimos en ella y aprendí a cuidar
lo que se nos da.

Cuando pensabas que no te veía, vi como
cumplías con tus responsabilidades aún cuando no te sentías bien, y
aprendí que debo ser responsable cuando crezca.

Cuando pensabas que no te veía, ví
lágrimas salir de tus ojos y aprendí que algunas veces las cosas
duelen, y que está bien llorar.

Cuando pensabas que no te veía, ví que
te importaba y quise ser todo lo que puedo llegar a ser.

Cuando pensabas que no te veía, aprendí
casi todas las lecciones de la vida que necesito saber para ser una
persona buena y productiva cuando crezca.

Cuando pensabas que no te veía, te ví y
quise decir: ¡Gracias por todas las cosas que ví, cuando pensabas que
no te veía!

"NO TE PREOCUPES PORQUE TUS HIJOS NO TE
ESCUCHAN...TE OBSERVAN TODO EL DIA".

Madre Teresa de Calcuta